Introducción
Ya desde las viejas épocas del mundo, el dolor causado por las injusticias de los que creían ser justos se veía reflejado en los ojos cristalinos y entregados de la autentica víctima a la que se era sometida con torturas de todo tipo.
Esos ojos cristalinos que en el momento de su agonía buscaban consuelo en su pasado y sacaban fuerza de donde fuera que apoyasen su voluntad y sus constructivos ideales, se deslizan en el tiempo ahogándose en el grito de libertad.
Son los mismos ojos de la soledad en el momento de la agonía, son los mismos ojos de alguien incomprendido, alguíen que realmente luchó por cualquiera que fuese su corazonada de justicia.
La misma mirada que no deja de aparecer en los héroes del pasado, en los justos, los santos, los sensibles que se descorazonan al escuchar que la justicia encierra términos como poder, dinero, hombres y tierra. Que tampoco deja de hacer protagonismo en el hoy, porque el mundo sigue lleno de héroes no conocidos y de gente buena que no sale en las noticias. El mundo esta repleto de personas valientes, dueñas de esas miradas de adjetivo angelical que se diferencian no por ser del hombre, no por ser del cuerpo, si no por ser del alma, por recostarse en los sueños mas allá de las consecuencias que nos trae seguirlos, que nos trae cultivarlos.
Esa mirada que se funde en el cielo cuando somos derrotados, esa mirada que se funde en Dios buscando fuerza para seguir,si se nos permite; esa mirada que habla por sí sola y dice: "Bien, tengo miedo de los demás, tengo miedo del dolor y la mentira,pero hay algo en mi que es mas fuerte que esas tres cosas, y se llama voluntad".
Y yo, apoyandome en la voluntad de Dios, empiezo un espacio donde pueda, sin miedo, expresar todos mis pensamientos y poder compartir, poder buscar otras miradas que brillen como la mía ya sea al luchar por sus sueños, al sentirse abatidas y buscar consuelo o al enfrentar a ese tirano que nos restringe que, algunas veces... somos nosotros mismos.
Mi sueño es que todo aquel que entre a mi espacio,se lleve consigo algo de mí, que pueda compartir al menos un ápice de lo que digo o pienso o creo, siempre con carácter de humildad. Y que al menos alguna oración, alguna palabra o párrafo de lo que fuese a postear aquí les exprese lo que siempre quise expresar: Luchen por lo que quieren, que ustedes son los únicos dueños de ustedes mismos y si quieren, y si tienen fuerza, nadie puede influenciarlos para hacer lo contrario. Ya sea por medio de la violencia o por las promesas, ningún arma, ninguna palabra envenenada puede penetrar el chaleco de la voluntad del alma.
Sin mucho mas para decir, espero que disfruten. Nicolas, el escritor de este blog.

Anónimo posted on 7 de marzo de 2008 a las 20:38
Nico, espero sea el inicio de un espacio lleño de emociones, de magia, de verdades, de aprendizaje y de esperanza. Sos una gran persona, con una virtud-entre tantas otras-que asoma con mucha fuerza: expresar tus pensamientos atraves de la escritura como lo hacés vos, algo que solo unos pocos logran.
Te felicito.Carlos
Anónimo posted on 18 de julio de 2008 a las 9:42
Nicooo que lindo,mientras lo leia no me daba cuenta q vos lo escribias pense q era de alguien,dp vi tu firma.Sos un groso,me alegro q puedas expresar todo esto.
Te quiero muchoo
Meli
Anónimo posted on 9 de noviembre de 2008 a las 18:22
Nico me faltan palabras para poder expresarte todo lo que me trasmitis
como lector.No podría elegir una sola para decirte que me identificó o me llegó mas,hoy mi alma y mi mente quedaron sobrepasadas por leer y sentir tanta maravilla plasmada aqui. Te aseguro,que nadie puede pensar que esto esta escrito por un joven de solo 19 años; mas bien es la escritura de alguien que HA vivido lo suficiente para poder expresarlo de este modo, Te felicito y no dejes de compartir tanta sabiduria con los demas.
Sos un ser especial.
PATRICIA
Papa posted on 17 de mayo de 2009 a las 9:22
Nico, espero que sigas escribiendo como siempre los has hecho;
no me prives de poder maravillarme con este hermoso don que Dios te dió, y que vos tanto sabés expresar.
Ojalá pronto puedas escribir, y los de éste lado, poder disfrutarlo.
Te quiero mucho,
Papa.
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