El Pez Dorado
El Pez Dorado.
Me animo a llamar de esta manera a eso que tanto buscamos; puede ser trabajo, companía, libertad o simplemente un poco de paz, un vaso de armonía.
Imaginemosnos en un arroyo, parados sobre una piedra, erguidos y armados de determinación, con una caña entre nuestras manos extendidas sobre el cristal del agua y expectantes a que una vez por todas aquel pez que buscamos eliga nuestro anzuelo.
Creemos Tener bien claro lo que buscamos y saber que en aquel arroyo se encuentra, que es solo cuestion de tiempo y de voluntad; estamos tan dispuestos a conseguirlo esta vez que nos concentramos solo en aquello y no sacamos la vista de allí.
A medida que pasan las horas y el cansancio comienza a protagonisar el papel de villano de la pelicula, nos vemos dentro de especulaciones sobre donde puede estar aquel pez y sobre cuanto tiempo mas debemos esperar para que se arrime a nuestro sector; existen veces en que se arriman otros peces, pero que no brillan como nos gustaría y los dejamos continuar su viaje. En otras ocaciones cuando al fin estamos cerca de aquello que buscamos o aquello está cerca de nosotros, encontramos la fuerza necesaria, pero no la sabiduria como para manejar la situación y el pez, tan brillante como llegó y como despreciando nuestras intenciones, nos abandona con su andar, caemos en desilución, y tristes nos vamos con nuestra caña de regreso a casa preguntandonos que hicimos mal, en que fallamos...
El arroyo: la vida, tiene sus tiempos, su correntada no se ve afectada por la determinación o por la espera de una persona, nos trae y nos brinda las cosas a su voluntad; el error es perder el tiempo esperando, es tratar de forzar el tornillo que no corresponde es exigirle a la vida una atuendo que no es de nuestra talla. El pez dorado llega, y creanme que llega pero no cuando queremos y nos empecinamos en no sacar la vista del arroyo, en estar pendiente de cada movimiento y de pensar absolutamente todos nuestros pasos y exalaciones para no auyentar posibilidades; el Pez Dorado llega cuando estamos en armonia con el todo, cuando retiramos nuestras pretenciones que ensucian el arroyo y cuando comenzamos a disfrutar un poco mas de aquel milagro que se llama vida y no a desperdiciarla en un solo deseo, la vida o arroyo es el mayor regalo, el mas lindo pez dorado y principalmente debemos enfocarnos en vivirla en todos sus aspectos y dejar que nos soprenda en cada jornada y es ahí cuando, de alguna manera inexplicable, una vez ya retirada nuestra caña del arroyo, aquel pez dorado pica.

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