¿¡Quíen Mejor!?
Esta es la historia de un grupo de jovenes de 7 personas, quienes motivados, buscaban dentro de un bosque muy espeso a un hombre, el cual, según muchos comentarios de personas que habían regresado de su encuentro, daba respuesta a todas sus dudas, sanaba sus corazones y tenía la atribución de darles mucha paz y felicidad.
Obviamente, el camino no resultaba fácil y menos dentro de aquél bosque donde los pasillos eran muy estrechos y cuya oscuridad parecía empeñarse en no ceder espacio a ninguna luz, aunque un poco asustados pero motivados por un gran espíritu un poco inusual decidieron emprender su búsqueda.
Luego de recorrer un extenso camino se encontarron perdidos en el medio del bosque, se toparon cara a cara con la incertidumbre y la desesperanza en aquel día que ya conocía la noche.
Un pequeño zorro, que pasaba cerca de allí y los vió asustados y desorientados se les acercó rápidamente para preguntarles que necesitaban:
- Estamos buscando a un hombre que dicen, da la luz y llena de paz a aquellos que le encuentran- replicó la mas joven del grupo.
El zorro comenzó a reir.
- Ja ja, nunca escuché de tal persona y pensar que, ciertamente, he nacido aquí; en este bosque no encontrarán mas que oscuridad, les recomiendo que vuelvan antes de que termine de anochecer y se cansen- Contestó el zorro.
Los jovenes un poco confundidos consideraron la oferta del zorro, pero decidieron buscar un poco más por si acaso no había observado bien.
El tiempo pasaba y el cansancio pesaba; el bosque contaba con cientos de caminos y la desesperanza les indicaba que nunca iban a poder recorrerlos a todos y mucho menos aún hallar a aquel hombre.
Vencido por la situación uno de ellos grito:
-¡ Tal vez el zorro estaba en lo correcto, aquí no se encuentra quien pueda ayudarnos ni darnos luz, mucho menos la felicidad y la verdad y si lo existiera no nos haría pasar por todo esto y vendría a rescatarnos de esta oscuridad. -Me cansé toda esta farsa, yo me voy! - Y sin dejar mas comentarios se perdió en la oscuridad del momento, seguido por dos mas de sus compañeros y abandonando de esta manera a la comunidad.
Solo quedaban cuatro en aquel vacío, la oscuridad y la intraquilidad pareció confundirlos, habían perdido no solo a sus compañeros si no tambíen su esperanza.
Mas por falta de ideas que por otra cosa continuaron caminando y se cruzarón con una pequeña liebre y al fin motivados nuevamente por aquella oportunidad de encontrar respuesta alguna preguntaron:
-¡Señora liebre, señora liebre! ¿ no ha visto usted por casualidad por estos alrededores a un hombre quien dicen, da luz y felicidad a quienes lo encuentran? Recíen nos encontramos con un zorro que nos advirtió que nuestra búsqueda era en vano y que debiamos regresar a nuestras casas.
La liebre, entre mareada y sorprendida y esbosando una sonrisa tranquilizadora explicó:
-Hagánme el favor de no oir al zorro, él solo busca confundirlos, es un bicho solitario, aunque astuto y siempre se encuentra a la expectativa de lastimar a las personas que se crucen en su andar- terminó la liebre.
-¿Entonces nos estas diciendo que tú sí nos puedes ayudar?-
-Yo no- Contestó la liebre, pero conozco a una señora que los puede ayudar; ella es muy amable y siempre nos da de comer y nos habla de un hijo que tiene las mismas caracteristícas tan sorprendentes que ustedes buscan, vive por aca cerca en una cabaña y siempre parece dispuesta a ayudar a aquellos que son cacapces de mantener su confianza viva. Al fin y al cabo ¿Quíen mejor que una madre para llegar al hijo no?- añadió la liebre.
Siguieron al animal por un camino adornado de armonñia y flores, y en ese momento de la noche tan particularmente bello en el que la luna se eleva sobre los árboles y la acarician las nubes llegaron a una cabaña iluminada por su luz.
En la cabaña vivía una mujer muy joven como para ser madre y muy bella como para vivir sola. Era extraño. La misma, los recibió con una complaciente sonrisa y una mejor enternecedora mirada.
Pasado el tiempo y déspues de un café, les confesó que ella era la madre de ese hijo, que aveces no entendía porque se desgastaba tanto por los démas pero que estaba muy orgullosa de él, y mas aún cuando veía a tantas personas irse renovadas de su encuentro. Les explicó ademas que todos los caminos del bosque llevaban hacia donde él estaba, pero que muchas personas que deciden ir a su encuentro se dejaban seducir por la confusión y el miedo y nunca se animan a seguir camindo con confianza:
-Liebre en el bosque que los guían hacia mí hay millones, al igual que tambíen hay millones de zorros que los desean confundir. Yo conosco muchos atajos para llegar a donde mi hijo y los quiero ayudar. La mirada de los jóvenes resaltaba la felicidad de su espiritu.
Y acompañados así por su conocimiento y contenidos tambíen por su compañía, emprendieron el camino hacía el encuentro con su hijo, y de esta manera como ella lo había prometido, fué la guia por aquel camino, su compañera en la soledad, su linterna en la oscuridad y su certeza en la incertidumbre.
Llegó el momento entonces en el que llegaron finalmente a su hijo, el cual los recibió, los abrazó, los oyó y repartió su prometido tesoro.
Al final la inocente liebrecilla estaba en lo cierto: ¿¡Quíen mejor que una madre para llegar al hijo!?
